martes, 2 de agosto de 2011

Un placer coincidir en la mismas vidas.

Supongo que con el tiempo he aprendido a saber perdonar, ha saber querer y a saber olvidar. Pero no he aprendido a ver la vida de mil maneras, no se sonreirle a los problemas ni reír cuando me toque llorar. Y no, ahora no estoy en mi mejor etapa de la vida, pero ¿y que? Al fin y al cabo no tengo otro remedio que vivirlo, y estoy segura de que aprenderé mas de lo previsto. Puede que tenga rachas malas, y que no todo lo que viva sean historias para recordarlas con una sonrisa, pero de lo que si estoy segura, es que cuando caiga, voy a tener a una amiga a mi lado para echarme una mano. Y si, yo si estoy orgullosa de haber podido vivir mis mejores momentos junto a ella, junto a mi hermana, amiga o como quiera llamarla. Puedo afirmar, a día de hoy que es la única que ha estado en mis peores momentos a mi lado, la que por muchas palabras que le escriba no podría agradecerle todo. Y bueno, que lo siento, lo siento por pagarla contigo cuando tengo un día malo, lo siento por todo aquello que haya realizado y que haya podido causar daño, o molestias en ti, lo siento por todo lo que haya podido molestarte de mi. Y se me olvidaba la palabra mas importante, GRACIAS, gracias por ser tu misma, por estar junto a mi casi todas las tardes de las semanas, por acompañarme cuando tengo un mal día, por hacerme reír cuando no pueda parar de llorar. Gracias por ser tu la que me haga de mi una persona alegre, gracias, de verdad, por estar a mi lado.

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