Nunca hubo un mal final, porque, sinceramente, nunca hubo un final. Nunca dijimos adiós para no volver. Chiquilladas que se cometen cuando las hormonas están revolucionadas. Es imposible retroceder en el tiempo, por lo que decido empezar las cosas desde un principio para hacerlas bien. No habrán otras que valgan, las cosas han cambiado y tu y yo hemos madurado, pero solo un poco. Lo siento, pero estoy loca, estoy loca por ti.
MDM.
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